¿Y qué hacer cuando no puedo ni componerla?

¿Y qué hacer cuando no puedo ni componerla?. Pasea por sitios que no conozco, deja sombras por dónde ni paso y se sienta a descansar en lugares que aún no han bautizado. He compuesto un crucigrama sin definiciones que solo se completa con sus letras, he avisado a astronautas para que descubran estrellas con su nombre, pero los llaman del ministerio y se me dispersan. Convoqué torneos a los que sólo podían asistir damas con los que compartía retazos de locura y nadie vino. Y aquí estoy, con un pentagrama en la mesa, un lápiz en la mano, y una esperanza vana de que me lea y se inquiete.

Teorema

Doce textos llevo escritos y rotos porque ya estaban dichos.
Malditos románticos del diecinueve, no dejaron espacios que recitar
Sabían rimar, sabían hablar, y debían conocerla a usted
O no entiendo tanta casualidad
Tiene doscientos años y no me lo ha hecho saber?
Y en esos miles de días nadie le retó desde un poema
A que declinara los verbos hasta hacerlos florecer?
Me planteo que esto es más que un poema
Es ya un teorema al que le falta poner
Fecha a lo que nos queda por componer

El portero

El portero me ha notado que la echo de menos, debe ser porque bajo las escaleras recitando los poemas que no le pude leer la otra noche o porque pinté las paredes del patio interior con el aroma de su vestido. El caso es que he elaborado un plan para una noche de esta semana, una locura me dijo él, pero si funciona, hasta las farolas sabrán porque le escribo.

He tenido que anular momentáneamente la ley de la gravedad

He tenido que anular momentáneamente la ley de la gravedad, no había otra forma de volar a su lado. La volveré a activar, no se preocupe señora. Bailamos un tango horizontal y nos dejamos caer. He rellenado todos los huecos con almohadas de hierba y he pedido que suene “Héroes” como sintonía de despedida.
Hoy no cenaré, me alimentaré de sus carencias en historia reciente. Y cuando lleguemos al presente, improvisaremos

Empecé a escribir su dedicatoria

Empecé a escribir su dedicatoria por razones, y llevo dos libros. He parado al llegar a la “z” y eso que no iba por orden alfabético. He pintado en el asfalto hasta llegar a su casa y me he tenido que volver. Nunca se me dio bien recitar cara a cara, ni rondar ventanas, discúlpeme. Prefiero soñar que atravieso cristales y me convierto en aire.

Hoy, en un atisbo robado

Hoy, en un atisbo robado, pude recrearme en sus ojos el tiempo que tarda en pasar el meteosat sobre nuestro escondite. Y descubrí al menos doce colores que no están catalogados. Y yo que pensaba pintar mis techos, para recrearme, en el tono de sus pupilas, ando aquí discutiendo con pintores que me piden conocerla. Pero claro, corro el riesgo de que ellos también se pierdan y en el mejor de los casos no vuelvan por aquí. Yo le propondría, señora, un escarceo sin ánimo de lucro, en una terraza con muchas cervezas. Se que con el ámbar de las botellas irradian más sus miradas, y tengo tantas ganas de perderme..

Tardé en encontrar el color apropiado

Tardé en encontrar el color apropiado, lo habían secuestrado las mujeres con delantal que seducen al sereno. Querían pintarle todas las casas iguales para confundirlo. Ya había pintado mesas, sillas y baldosas. Y me aparece irradiando Sol a primera hora de la mañana. Vamos a tener que ponernos de acuerdo, señora, yo puedo solicitar nubes de primera hora y así relucirá más, pero usted avise en las playas que solo van a encontrar agua y arena.