Pasado

No puedo olvidar lo que me gustará cuando me abraces. No consigo recordar cómo será el reencuentro. No logro imaginarme cómo ha sido el minuto después de cuando te quedes. Nunca pensé que podría escribirte desde el futuro sabiendo lo que no pasará.

Mareas

Debe ser que aún no conozco los rincones donde provocas mareas,

debe ser que aún no han construido el barco en el que zarparás.

Podría ser que estés en todos los amaneceres dando vueltas por el mundo,

o que tu destreza te permita decidir quién tiene derecho a admirarte,

pero lo cierto es que quiero creer que todo lo que pienso ya lo sabes

y me dejas ahogarme placenteramente en las orillas de tus ausencias

Y que, como yo, construyes castillos de recuerdos venideros.

Anonimato

Yo voy a ir cerrando este año, pero usted manténgase alerta porque copa casi todas las categorías en el congreso de musas. Desde la del silencio hasta la de los apellidos con tilde. La entrega será a medianoche, se brinda con el pensamiento, y así el anonimato permanece.

Rutas

Y cuando mis manos se enreden en tu pelo, no habrá marcha atrás. Habré aprendido el roce de tu piel, el suave balanceo de tu cuerpo al temblar, y tus rincones los colocaré en el mapa mental que construiré para no perderme. Haré rutas que me lleven del frío al calor y plantaré banderas con los colores de tu sonrisa. Luego, ya en calma seduciré a tus caderas para que dancen al ritmo del té de la mañana. Y si no amanece, tendré excusas para recorrerte otra vez.

Sé que duerme porque yo la invento cada noche, y será de noche cuando me olvide de nombrarla porque la tendré cerca. Sé que es una nota porque la compongo. Sé que es más que una sílaba porque le escribo y me lee. Sé que a veces sueña porque yo también aprieto los puños. Sé que sonríe porque amanece.

Aguinaldo

A estas alturas, ya imaginará lo que aparece en mi aguinaldo. Lo he dejado sin abrir para aguantar la sorpresa aunque yo mismo lo preparé. Junto a mi libro y sus encuentros, hay dos botellas sin abrir. Una es por si no viene, la otra por si acabo la primera. Creo que puse también alguna de sus fotos, y enlaté las risas de madrugada. Y hay una sorpresa porque la puse mientras soñaba.

2019

Temblé al acercarme a usted, le dediqué lo que nunca reconoceré, le miré a los ojos, buceé aún dormido, paseé como si fuera a mi lado, le preparé tostadas, le imaginé a horas intempestivas, le guardé el albornoz por si venía, compré licores que adora, le eché de menos aún cuando estaba, poseí recuerdos del futuro compartido, anhelé que leyese como yo escribo, compuse como si supiese. Todo en un año en el que dicen que además publiqué un libro. Y dos mil diecinueve no es primo.

Lego

He ampliado la memoria de mi teléfono para hacerle fotos mientras hablamos. Un acuerdo con el meteosat me permite observar si camina nerviosa, o si se recrea mirando en lontananza los alrededores. Estamos en fase de pruebas. El Ministerio insiste en triangular la señal y buscar cuevas horadadas y habitadas por seres que no pagan alquiler. A mí eso me preocupa, por si en alguna de esas búsquedas encuentran la mesita y las dos sillas que le estoy imprimiendo con piezas de lego con el color de sus ojos, y de las que no pienso pagar impuestos.

Vecinas

Me preguntan las vecinas si le voy a regalar algo estas fiestas. Se dan cuenta que siempre tiendo orientando la ropa a la ventana dónde desayuna, y que mis pinzas son del color de la blusa que trajo la última vez. Han creado un comité y se reúnen los jueves a la noche. Se quedan en vela por si la ven aparecer. Los viernes todos tenemos ojeras, ellas por la noche en blanco, yo porque he manchado el blanco de mis hojas con tinta esperando que las lea.