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Categoría: microrrelato

Confinamiento

Tendré que buscar una terraza en la que solo nos admitan a nosotros, si he de contagiarme que sea de su encanto, si he de enfermar que sea que sea de una epidemia de besos. Y brindar tan de cerca que nos detengan por romper el confinamiento. Lo de menos será lo que bebamos, porque lo habremos olvidado de tanto mirarnos.

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Mareas

Si fuera una luna,

habría trepado hasta su horizonte

para prepararle una noche

de nuevas estrellas

y explicarle las constelaciones

que llevarán su nombre

cuando las encuentren.

Si fuera una luna

desearía ser mar en calma

para que agitase mis mareas

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Isla

Nos imagino en una isla

rodeados de placer por todos lados

rodeado de sus brazos.

Me imagino sol en su mirada

agua cristalina esperando

rompiendo el azul abrazados

Me imagino la música de sus besos

y hasta la estoy bailando

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Fantasma

Voy a pedir la vacante de fantasma nocturno en su edificio. La convocan muy de vez en cuando y ahora estoy preparado. No la pienso asustar, no se preocupe, solo pretendo vigilar su sueño y susurrarle poemas mientras duerme. Me arriesgo a que no me renueven contrato si no consigo dos sustos por semana, pero alegaré nocturnidad. Eso sí, déjeme en su mesilla una libreta y algo con lo que escribir, porque sí me inspira despierta, imagine cuando vea sus sueños

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Radio

Tengo una radio en casa que solo sintoniza emisoras en las que le dedico canciones. Y una esponja que me recuerda sus curvas cuando duerme. En la cocina hay una mancha con la forma de su tobillo que no logro borrar porque no lo intento. Y en la ventana salen de vez en cuando vahos con nuestros nombres. Yo, a las ocho, salgo a aplaudirle aunque esté lejos y los vecinos me siguen. Tengo ganas de verla aunque sea de paso.

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Ventanas

Te imagino pasando por tantas ventanas que no son la mía

por tantas puertas que no puedo abrir para que entres

Te imagino tantas veces que hasta parece real.

Pero lo real es que sonríes cuando me hablas, 

y lo cierto es que, salvo por la distancia, estás ahí

Y ahora me dirás que te gustó mi mensaje

y ya volverá a ser verdad que no te has alejado

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Bañera

Foto de Dusktilldawn

El mago de los recuerdos me llamó para pedirme enmarcar el del día que estrenamos aquel piso que tanto te gustaba, lo quiere guardar en su distinguida galería. Aquel día estuvimos subiendo cajas y cajas por las escaleras, terminamos muy tarde, pero era verano y había luz entrando por todas las ventanas. Los dos nos queríamos bañar, llevábamos sudor acumulado por el esfuerzo de la mudanza y por habernos amado por todos los rincones antes de componer la cama. En un descuido llenaste la bañera, te desnudaste y me llamaste cuando ya eras espuma.

“Necesito escuchar tus últimos poemas”, me dijiste mientras tus piernas destilaban lujuria y tu pelo mojado componía graffitis en los baldosines. Yo abrí mi libreta por una página al azar y empecé a recitarte. Noté como te relajabas y llegó un momento en que casi te diluiste con el agua. Aproveché entonces para sacarte rodeada por una enorme toalla y depositarte lentamente sobre el colchón, te arropé y no tardé en escuchar tu respiración dormida. Fue la mejor tarde de aquel verano. Y se me olvidó comentarte que esa libreta aún no la he estrenado, está tan blanca como la porcelana de aquella bañera.

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Barca

Desearía construirle una barca de maderas nobles con dos proas, una para los amaneceres, la otra para invitarla a ver delfines mientras le cuento relatos de tierra firme. En la popa habrá un circo enano y a estribor tendría telas transparentes de los mejores mercados para observar pasar su silueta. En babor no lo he decidido. Lo dejaré a su criterio. Intuyo que cuando vea todas las playas que nos están esperando se volverá una experta en tirar el ancla en al menos tres tonalidades.

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Naranjas

Han cerrado todas las fruterías del barrio, incluso la de la chica que despachaba de espaldas para que pudiésemos ver sus tatuajes con formas de satélites. Ahora no puedo comprarle las naranjas del diámetro perfecto con las que decoramos aquella tarde el pasillo. He plantado un naranjo en mi balcón, pero según sus cuentas, florecerá el segundo abril después de la fiesta de los bombones. 

Yo se que le gusta desayunar zumo recién hecho, pero se tendrá que conformar con que yo pueda irradiar por las mañanas y calentarle su café con las mismas manos que acaricio su espalda mientras sueña despacio

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Añoro

Ahora lo más preciado sería un beso

lo más deseado un abrazo

lo más anhelado un paseo

Hoy lo que más añoro es tu risa

lo que más recuerdo es tu presencia

lo que más espero es tu mirada

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