Epicentro

Pagaría cien monedas de aire por volverle a sentir respirar agitadamente sin preocuparse de los mechones que le caían por la cara. Por verle la cara de nuevo cuando no me veía a pesar de estar a tres centímetros de su epicentro. 

Le invito gratis a repetirlo, la coyuntura económica ha puesto por las nubes el deseo, y aún tengo divisas que repatriar.

Islas

Todas las islas se merecen un relato, sobre todo las islas como usted. Y pasear por sus acantilados, y memorizarlos. 

A lo mejor se merecen hasta un náufrago que las habite, y yo navego ya sin velas porque las usé para escribirle. Necesitaría, tan solo, conjugar en pasado el verbo encallar.

Correligionarios

Me guardaré el secreto de lo que veo en usted. Yo, que veo en sus ojos profundidades incoloras devoradas por su mirada, debo haber desarrollado un séptimo sentido que me hace verla necesaria por cosas que nadie imagina, Si todo lo que posee fuera visible, tendría correligionarios adictos a su presencia. 

Yo fundé su club de fans, y cerraré las inscripciones cuando lea esto.


Nadie se cree

Nadie se cree que he visto la película de los besos que nos daremos, incluídas las tomas falsas. No soy capaz de conformarme con el trailer de aquella noche, que lloviendo, saltamos cogidos de la mano charcos que aún no habían sido bautizados. Al final saldrán los créditos ordenados por aparición, pero usted y yo ya nos habremos escondido en la fila que, a oscuras, resalta su mirada como un estreno en Hollywood

Coleta

Tres horas me ha costado afinarle el piano a la escala cromática de su coleta, ya se empezaban a quejar los vecinos por el do sostenido en clave de media melena. Ahora todas las notas reposan en silencio esperando que no haya decidido cambiar su aspecto.

No he podido verla cuando salió de casa, y he tenido que improvisar el color de la partitura, supongo que cuando se miren fijamente la música empezará a sonar en un solo tono.

Yo me apartaré a la esquina y dejaré de escribirle hasta que alguien aplauda.

Spoiler

Preparé una fiesta para dos espectadores, traje la arena que no pisó en su último paseo a la orilla de la luna, compuse la canción que sonaba la tarde que nos acercaremos al horizonte de nuestros sucesos, escribí con tinta indeleble versos en su rodilla mientras acariciaba los recuerdos, y de repente explotó la primavera con su presencia. No percibo ya si es un spoiler o un deseo, pero ansío que deje de ser el episodio piloto de la serie que debemos protagonizar.


Big Bang

Sentí su mirada clavándome como un pelele. Usted lanzando dardos irisados desde sus ojos en blanco y negro, yo paralizado contra el estucado. Se percató hasta el bedel que siempre duerme.

No obtendré vehemente respuesta, lo asumo. Pero al menos no cierre su mirada salvo causa mayor.

Andamos escasos de big bangs