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Autor: ldrgp

Mariposas

Tengo mariposas revoloteando sobre mis folios. 

Anuncian tormenta de versos

Conozco canciones tan bellas que nadie aún ha escuchado

Las pondré en mi funeral

Me gusta ver pasar tranvías mientras espero al siguiente

Y me gustaría saber qué piensan los que me miran desde dentro

A veces me pongo a escribir sin conocer el final

Mientras tanto, las mariposas se siguen avituallando

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Mercurio

Hay una playa donde de noche se alinean planetas. Los martes siempre falta Urano porque pierde la cobertura, y los sábados Mercurio acusa la resaca, pero el resto de noches da gusto pasear y notar que el horizonte aparece plagado de esferas coloreadas. 

Y estoy haciendo un sofá de arena en el que sentarnos hasta que las olas lo derritan, o lo deshagamos inventando posturas en las que ver la luna reflejada en sus ojos.

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Aristas

Habrá más aristas en cualquier acantilado de la costa gallega, pero ninguna tan suave como las que veo cuando duermes. Y más vértices tendrá cualquier examen de geometría, pero yo sueño con aquellos que abres cuando te despiertas. 

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He

He ido a robarle naranjas, he querido ir a buscarla, he escrito veinte poemas, he visto como lee en silencio, he sembrado su jardín de cerezos, he rimado su apellido, he cocinado su color favorito, he recortado cartulinas con sus iniciales, he pactado meses libres de días grises, he colaborado con los enanos del jardín de los gigantes, he sucumbido a sus silencios, he creado tres licores que dejan resaca de su nombre, he pintado libros que aún no están pensados, he comprado un apartamento que solo admite amigos, he cantado lo que sus labios simulan cuando nadie la ve, he empezado a escribir esto sin saber si me leería, he visto que ha sonreído. He acabado, al menos por hoy.

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Provocaría

Provocaría, si se lo propone, bajadas de créditos hipotecarios con una caída de sus ojos. 

Porque, aún viéndola de espaldas, somete tasas de interés al mínimo común múltiplo

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Navidades

En Navidades nos devuelven los meses que nos deben. Nos mandan capazos de fruta de temporada para compensar, y nuestros relojes se pararán a nuestra conveniencia. Van a habilitar zonas de recreo alrededor de nuestros puntos de encuentro con todo lo necesario para pecar. Y nos mandarán salvoconductos para pasear sin mascarillas. Dicen que si no lo contamos a nadie bautizarán una plaza con nuestros apellidos. A mi lo de la plaza me da igual, lo que necesito es su consentimiento para pintarle las paredes por dónde pase con frases que aún no le he dicho

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Otoño

Hay un saxofonista en la esquina que guiña el ojo cuando toca el do sostenido, un semáforo roto que solo funciona los martes, y una sombra en el paseo con forma de amarillo. Tres personas han preguntado por la luna llena a la hora del vermú, y la tienda de comics ya solo vende tebeos. Tengo dos mascarillas sin estrenar y ganas de escuchar jazz escondidos. Se acerca el otoño

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Mapa

Me gustaría repatriarme en su vestido

alzar banderas por su cuerpo 

y conquistar continentes de piel cada día.

Ver amanecer por su espalda

debe considerarse un capricho turístico

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Cala

Le he preparado una ensalada de colores aliñada con un paseo por la playa por si le falta sal. Pasaremos los test preceptivos para que nos podamos acercar como si fuéramos granos de arena, y la luna ha prometido eclipsar a las doce en punto solo para usuarios registrados. No seremos muchos, porque no voy a dejar leer este manifiesto a casi nadie. Y aunque lo lean, no tienen las coordenadas de nuestra cala secreta

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Sinfonola

Había una sinfonola en el bar que la esperaba al salir de clase. Yo extendía mis apuntes en aquella mesa de mármol, pedía una caña para mí, y una con limón por si llegaba. Ordenaba los papeles, ponía notas en los márgenes, y componía poemas sin rima en páginas en blanco. Casi nunca venía, y si lo hacía no me veía. Al final terminaba por beberme todo, recoger la mesa, pagar, y con lo que me sobraba poner como banda sonora de mi derrota la única canción que me la recordaba. Y nunca supe como se llamaba.

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