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Bañera

Foto de Dusktilldawn

El mago de los recuerdos me llamó para pedirme enmarcar el del día que estrenamos aquel piso que tanto te gustaba, lo quiere guardar en su distinguida galería. Aquel día estuvimos subiendo cajas y cajas por las escaleras, terminamos muy tarde, pero era verano y había luz entrando por todas las ventanas. Los dos nos queríamos bañar, llevábamos sudor acumulado por el esfuerzo de la mudanza y por habernos amado por todos los rincones antes de componer la cama. En un descuido llenaste la bañera, te desnudaste y me llamaste cuando ya eras espuma.

“Necesito escuchar tus últimos poemas”, me dijiste mientras tus piernas destilaban lujuria y tu pelo mojado componía graffitis en los baldosines. Yo abrí mi libreta por una página al azar y empecé a recitarte. Noté como te relajabas y llegó un momento en que casi te diluiste con el agua. Aproveché entonces para sacarte rodeada por una enorme toalla y depositarte lentamente sobre el colchón, te arropé y no tardé en escuchar tu respiración dormida. Fue la mejor tarde de aquel verano. Y se me olvidó comentarte que esa libreta aún no la he estrenado, está tan blanca como la porcelana de aquella bañera.

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Publicado en #1minuto libro microrrelato

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