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Corazón

Y le pinté un corazón en la mano, pero hubiera seguido hasta gastar la tinta de doce plumas. Desmerece, en cualquier caso, pintarle a una musa, cuando en sus ojos hay recursos y belleza para hacer enrojecer a la Capilla Sixtina. Posiblemente el próximo corazón se lo dibuje en con mis labios en zonas de su cuerpo que deseo descubrir.

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Publicado en #1minuto microrrelato poemas

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