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Gritar

El otro día le planté tres gritos en la puerta de su casa, son de temporada, y están acostumbrados a la soledad. No hace falta que los riegue, solo que los contemple al salir y entrar. Gritan en idiomas que aún no tiene adverbios, pero saben declinar porque saben reconocer el objeto directo y les encantan los verbos transitivos de primera conjugación.

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Publicado en #1minuto microrrelato poemas

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