Epicentro

Pagaría cien monedas de aire por volverle a sentir respirar agitadamente sin preocuparse de los mechones que le caían por la cara. Por verle la cara de nuevo cuando no me veía a pesar de estar a tres centímetros de su epicentro. 

Le invito gratis a repetirlo, la coyuntura económica ha puesto por las nubes el deseo, y aún tengo divisas que repatriar.

Islas

Todas las islas se merecen un relato, sobre todo las islas como usted. Y pasear por sus acantilados, y memorizarlos. 

A lo mejor se merecen hasta un náufrago que las habite, y yo navego ya sin velas porque las usé para escribirle. Necesitaría, tan solo, conjugar en pasado el verbo encallar.

Correligionarios

Me guardaré el secreto de lo que veo en usted. Yo, que veo en sus ojos profundidades incoloras devoradas por su mirada, debo haber desarrollado un séptimo sentido que me hace verla necesaria por cosas que nadie imagina, Si todo lo que posee fuera visible, tendría correligionarios adictos a su presencia. 

Yo fundé su club de fans, y cerraré las inscripciones cuando lea esto.