Coleta

Tres horas me ha costado afinarle el piano a la escala cromática de su coleta, ya se empezaban a quejar los vecinos por el do sostenido en clave de media melena. Ahora todas las notas reposan en silencio esperando que no haya decidido cambiar su aspecto.

No he podido verla cuando salió de casa, y he tenido que improvisar el color de la partitura, supongo que cuando se miren fijamente la música empezará a sonar en un solo tono.

Yo me apartaré a la esquina y dejaré de escribirle hasta que alguien aplauda.

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