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Mes: enero 2019

Que ganas…

Que ganas de abril, de sacar mi playlist y dedicarle mis paseos saltando baldosas. Que ganas de primavera, de sembrar mensajes inocuos, cargados de sutilezas. Que ganas de risas, de líquidos rubios, de rubios atardeceres. Que ganas de camisetas, que ganas de usted, señora

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Año nuevo

Termina el año chino del perro, y aún no hemos escuchado juntos el año del gato de ese cantante desgarbado que arrasaba en los lentos de las discotecas en las que nunca coincidimos. Yo, que empiezo siempre el año dos veces en enero, voy a dedicarle una canción en la radio, como antaño. A lo mejor así bailamos, aunque sea con el pensamiento.

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Será

Será como verte de costado mientras duermes, como la silueta de tu cuerpo de madrugada. Como el vértice que te une a la luna. Será como las dos de la mañana y no tener sueño, como olvidarse de tu nombre para volver a aprenderlo. Será una noche, o será una tarde. Pero será.

Y todo dejará de ser para ser pasado imperfecto

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Aduana

Ya sospechan de mí en el control de aduanas, todos los días paso versos de contrabando. Los reconocen por las rimas asonantes que no paran de moverse. He intentado el soborno mostrándoles una foto suya, pero piensan que la he sacado del semanario de las musas.

Tengo un presentimiento, solo me creerán si un día paso a su lado convirtiendo la presunción en resentimiento.

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Pasado

No puedo olvidar lo que me gustará cuando me abraces. No consigo recordar cómo será el reencuentro. No logro imaginarme cómo ha sido el minuto después de cuando te quedes. Nunca pensé que podría escribirte desde el futuro sabiendo lo que no pasará.

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Satie

Pedí una pieza de Satie para cuando me leyera

Y una brisa marina de primavera

Una sonrisa por si se reconociera

Hasta un crucigrama por si se aburriera.

Pero me conformaría con un like, si se atreviera

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Mareas

Debe ser que aún no conozco los rincones donde provocas mareas,

debe ser que aún no han construido el barco en el que zarparás.

Podría ser que estés en todos los amaneceres dando vueltas por el mundo,

o que tu destreza te permita decidir quién tiene derecho a admirarte,

pero lo cierto es que quiero creer que todo lo que pienso ya lo sabes

y me dejas ahogarme placenteramente en las orillas de tus ausencias

Y que, como yo, construyes castillos de recuerdos venideros.

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