Rutas

Y cuando mis manos se enreden en tu pelo, no habrá marcha atrás. Habré aprendido el roce de tu piel, el suave balanceo de tu cuerpo al temblar, y tus rincones los colocaré en el mapa mental que construiré para no perderme. Haré rutas que me lleven del frío al calor y plantaré banderas con los colores de tu sonrisa. Luego, ya en calma seduciré a tus caderas para que dancen al ritmo del té de la mañana. Y si no amanece, tendré excusas para recorrerte otra vez.

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