Blanco y negro

Llevo horas pensando escribirle en blanco y negro, sin tildes, y sin rimas. Los acentos se juntaron en la esquina de la mesa y convocaron una huelga para la mejora de sus condiciones laborales. Las rimas se han ido poniendo en fila listas para otro texto, aunque me miran mal. Que pena que no pueda usar ni su apellido. Otra vez le dedico un soneto de quince versos

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