Persa

Que difícil me lo pone, señora. Me he atado las manos, he puesto el teclado en persa, y hasta he apagado la pantalla. Pero sigo viéndola y mis dedos siguen queriendo adorarla. Y me prometí no hacerlo público, por eso he batido esta lucha que voy a acabar perdiendo. Llevo tres días perdiendo. Si aprende persa, le mandaré lo que me ha inspirado.

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