Capilla Sixtina

Me desconcierta, señora. Yo, que aprendí a oler la Capilla Sixtina sin haberla visitado y que la pinté en la cama que nunca compartiremos, estoy intentando hilar su presunto enfado y sus extrañas señales. He soñado con tenerla tan cerca, que podrían cambiar la definición de milímetro. Hoy aún no he dormido porque la siento con los ojos abiertos

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