Techo

Si hubiera venido anoche a mi casa, le habría invitado a ver las páginas que he creado con su inspiración, y habría visto las estrellas que pinté en mi techo formando las letras de su nombre, y habría dormido entre las sábanas qué perfumé con su recuerdo. Y hoy habría desayunado los manjares que preparé noche tras noche mientras le evocaba.
Pero me invitó a la suya, y nada de eso estaba preparado. Por eso he tenido que levantarme cuando se quedó dormida y empecé a escribir estos textos para llenar sus paredes. Luego, cuando despierte, empezaré a pintar su techo.

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