Y al final el viejo truco de la luna roja funcionó

Y al final el viejo truco de la luna roja funcionó. Mientras todos miraban al cielo, yo tuve tiempo de deleitarme mirándola sin prisas. Fortuna que no miró hacia atrás y me descubrió, no habría tenido agujero donde esconderme. Pasarán muchos años hasta nuevo eclipse, la centésima parte de los que tardaré en olvidarla, la milésima parte de lo que tengo aún que escribirle.

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