Microrrelato leído por Yolanda del Bosque (UPS)


Han venido los del transporte pero han dicho que no se pueden llevar lo que aquí queda. No saben cómo llevarse los recuerdos de los abrazos improvisados, ni las melodías que canturreabas mientras te duchabas. No tienen ningún recipiente que quepan las miradas cómplices que nos hacíamos, ni los arrumacos en el sofá los días de invierno y del resto de meses. Dicen que podrían perder por el camino la pasión que aún queda sobre nuestra cama y los reflejos nuestros en los espejos. Y que no se harían responsables si rompiesen todos los buenos días que nos regalamos por las mañanas, ni las buenas noches con beso. Les he pedido que al menos se lleven el roce de tu piel en las sábanas o tu sombra cuando salías desnuda por la casa, pero dicen que está fuera de sus competencias.
Así que creo que me voy a quedar un poco más, hasta ver como organizo todo esto. Si estás ociosa y no tienes nada que hacer, podrías pasar un día de estos a ayudarme. Aunque no se si es mejor trasladar todo esto, o seguir construyendo momentos inabarcables.

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