Señora

Ilustración: María Ángel

¿Me explicará un día como hace para salir del lienzo?, señora. Mis pinceles, que ya son mis ojos, se niegan a pintarla porque primero se desvanece y luego toma forma y se pasea por el estudio, desnuda y hacen que mis espejos se empañen. No hay colores, no hay formas, no hay texturas que la logre atrapar. Me temo que viene de otro planeta y que no voy a poder abrazarla porque se deshará entre mis brazos cuando intente acercarme a usted. Tengo que conseguir un trato sagrado entre la tela de mis cuadros y mis dedos para fijarla en ella, mirarla eternamente pintada, y dejar que por la espalda me traiga una copa de vino para debatir sobre los colores adecuados para pintarla.