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¿Me deja usted, señora, que me emborrache esta noche?

¿Me deja usted, señora, que me emborrache esta noche?. Será cuando ya no esté conmigo, y lo haré a solas. Como cuando aún no la conocía e iba por los bares buscando alguien con quien conversar. Lo diferente de esta vez, señora, es que si me encuentro a alguien le hablaré de usted de sus sandalias planas con florecillas, de sus peinados de los sábados y de las copas de las noches a la fresca de su terraza. Les hablaré de cuando nos conocimos en aquella exposición de arte abstracto y de como me quedé mirándola hasta que se volvió y me miró con extrañeza y algo de miedo. Les contaré que tardé dos días en llevarle rosas a la oficina, y casi tres en pedirle, con la mirada, el primer beso. Hasta puede que cuente que los vecinos nos miran unos con envidia, otros como seres extraños, los días que preceden a nuestras noches casi en vela. Pero le aseguro que no les contaré que hoy la he dejado para que duerma tranquila porque mañana le voy a dar esa sorpresa que lleva tanto tiempo esperando.

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Publicado en microrrelato poemas Relato

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