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Cómo convertirse en un edredón (o funda nórdica)

Empecemos por lo más complicado, hay que pensar en plano, es difícil, pero no imposible. Una vez asumida esa opción deberá rellenarse de ternura, cariño y tener reservas de caricias y abrazos para al menos unas cuantas horas. Si es aceptado, ante todo mucha calma. Demostrar que eres un edredón único (o funda nórdica) y que estás para la ocasión, que no todos los días ejerces como tal y que esa noche serás un AUTÉNTICO FOCO DE CALOR HUMANO. Llegado el momento actuar en consonancia a la situación. 1) Si hay ganas de jugar, si hace falta se saca un parchís (o similar) y se tira el dado hasta que venza la mañana. 2) Si hay sueño, se procede al cubrimiento completo del cuerpo ajeno dejando la cabeza al descubierto. Hay una tercera opción que por decoro no es conveniente reproducir pero que casi siempre deja al edredón (o funda nórdica) de mero espectador, hasta llegar al punto 2.

Se recomienda que a la mañana se debe actuar como prenda enredadera para que los pies (siempre pares) tengan la reticencia a quedarse un rato más enroscados, y se suele agradecer por los participantes. Siempre se suele saber que ha ejercido correctamente por el característico olor a café que llega por la mañana.

Por último, y no menos importante, todo esto no sirve sin la invitación implícita de ejercer como edredón (o funda nórdica) por lo que no se debe actuar por cuenta propia.

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Publicado en microrrelato poemas Relato

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