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Cómplice quiero ser.

De esa seda pegada a tu piel quiero ser cómplice, del encaje que te embellece, de la tela que modela tu cuerpo. Del deseo que provoca lo que no veo cuando te miro a los ojos, de lo que sentirán mis dedos cuando te desnude. De las cremalleras no cerradas, de los botones huérfanos de ojal, de la idea de que sobra toda la ropa. Cómplice de la oscuridad de los ojos cerrados y los labios abiertos, del aliento cálido cercano y los susurros impronunciables. De la paz tras la batalla, de la caricia, del secreto compartido, de la sonrisa, de tu pelo desordenado, de tu sudor por todo mi lecho. Cómplice quiero ser.

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Publicado en microrrelato

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