Cómplice quiero ser.

De esa seda pegada a tu piel quiero ser cómplice, del encaje que te embellece, de la tela que modela tu cuerpo. Del deseo que provoca lo que no veo cuando te miro a los ojos, de lo que sentirán mis dedos cuando te desnude. De las cremalleras no cerradas, de los botones huérfanos de ojal, de la idea de que sobra toda la ropa. Cómplice de la oscuridad de los ojos cerrados y los labios abiertos, del aliento cálido cercano y los susurros impronunciables. De la paz tras la batalla, de la caricia, del secreto compartido, de la sonrisa, de tu pelo desordenado, de tu sudor por todo mi lecho. Cómplice quiero ser.

Tenías los labios pintados

Tenías los labios pintados del color de los cristales de las mis gafas, los pendientes a juego con el atardecer que nos esperaba y los zapatos rendían homenaje a la ropa interior que te iba a besar. El domingo parecía hacer honor a tu sonrisa maliciosa cuando esperas que te diga viejos poemas que escribí cuando aún no te conocía. La mesa escondía los juegos calientes de nuestros pies, y cada vez más paseantes se quedaban mirando tu escote con forma de deseo. Pagamos con monedas redondas como el tatuaje de tu espalda y caminamos lentamente como la enredadera que formaban nuestros dedos entrelazados. En la puerta de tu ascensor quedó una marca en forma de pasión. En tu pasillo, casi tan largo como tu espalda, tus tacones quedaron marcando el camino a esas sábanas que nos envolvieron, nos estorbaron, arrugamos y humedecimos.

He pensado en pintarle un cuadro, señora

He pensado en pintarle un cuadro, señora. Como cuando nos vemos no hay manera de concentrarme más de diez segundos, tomaré esa foto que nos hicimos y buscaré los colores que la definan. El amarillo para su aura, el verde para su esperanza, azul para los besos que imagino, rojo por sus labios cuando están lejos de los míos, rojo corrido para cuando la he besado, blanco para la ropa que deseo quitarle, negro para esos encajes que duran cinco segundos en mis manos, y naranja para cuando desaparece. Aún no tengo claro si la pintaré vestida o desnuda, tal vez lo decida cuando vea si sonríe cuando lea esto. En cualquier caso, he comprado pinceles y lienzos para equivocarme muchas veces. Ya sabe usted, señora, que tengo fijación por usted como modelo, y a lo mejor paso muchas noches evocándola e imaginándola

Hoy he recordado

Hoy he recordado la tarde que borré los tatuajes negros de tu memoria y que te enseñé a volar sentada sobre tu almohada. Y a medida que pasaba el tiempo me llegaban otro gratos momentos. Como el del día que seguimos al gato de doña Pastora a ver donde guardaba su camada y te querías quedar con todos pero solo te trajiste el recuerdo de las caricias. O la noche junto al muro, cuando bebíamos del mismo vaso que al final se desgastó de tantos labios ansiosos. Me acordé también de la lona que nos cubrió esa tarde de agosto cuando cayó aquella tormenta y de como luego la abandonamos porque queríamos comprobar si nuestros cuerpos eran impermeables. Y hasta de la mañana, que estando aún dormida, te escondí por la casa toda tu ropa y anduvimos todo el fin de semana sin buscarla. Y aquí estoy, recordando que vas a venir en unos minutos. Que es una mezcla de pasado y futuro. Pasado a tu lado, futuro contigo.

De verdad que lo he intentado

De verdad que lo he intentado. He borrado las marcas de tu carmín en las baldosas de la ducha, he barrido los restos del último momento de pasión del baño y he cambiado las luces de sitio. He hablado con los vecinos para que no te recuerden, he cambiado de marca de colonia y hasta he comprado café que no desprende aroma a madrugada. Pedí un cambio de dirección a las autoridades del norte, bloqueé mis cuentas de correo por si me escribías, lancé por la ventana los residuos del último cigarro a medias y compuse tres canciones sin letra pero con estribillo. Y como última instancia empecé a leer ese libro que no nos compramos porque aún no estaba escrito. De verdad que lo he intentado, pero aún así no apareces ni en mis sueños ni en mis despertares.

No sirvió de nada

No sirvió de nada que contratase a la banda de las madrugadas porque siempre te levantas tarde, ni que llenase tu buzón de poemas sin rima porque sales y entras por el garaje. No tenía que haber pintado tu balcón de los colores de tu bufanda favorita porque solo se ven cuando refleja el sol a la hora que tu paseas tu vestido corto. Me habían advertido que no serviría de nada dedicarte canciones por la radio porque en tu casa solo escuchas crecer las flores de tus macetas. Y tus vecinos ya sabían que cuando llegas tarde a casa prefieres ir a oscuras por tu pasillo y no verías las fotos que me hice mientras soñaba contigo.
Pero que quieres, un día de estos acertaré con la canción que te compondré y cantaré mientras te asomas al balcón y cuando bajes verás esta nota en tu buzón, y tendrás que salir a pasear conmigo para escuchar a la banda de las madrugadas que cantarán mis poemas en forma de fotos.

Como era de imaginar

Como era de imaginar, ayer no pude dormirme cuando usted me dio la buenas noches. Así que me puse a desordenar las cosas que tenía a mano. Mis libros están ahora siguiendo el orden de las letras de su nombre empezando por la última página. Mis discos, tirados por el suelo evocan la curva de sus labios y las fotos que tengo en la pared están todas mirando hacia donde reposa su cabeza en la almohada. Abrí la nevera para colocar los productos ordenados por el color de su vestido de la otra tarde en la terraza y hasta bajé a mezclar los buzones para que el cartero sonría cuando note que lo ha hecho un loco romántico. Ahora me sorprendo de que este texto pueda tener sentido porque entre el desorden que me ha provocado, y que no dejo de pensar en usted desde la primera letra que he escrito, podría salir cualquier cosa sin sentido.
Y todo esto, señora, porque me dio las buenas noches y no pude verla. En mi barrio están temerosos de lo que pueda llegar a hacer si lo hace mirándome y cerrándome los ojos mientras me besa. Es posible que se hayan provocado guerras por mucho menos… tendremos que poner remedio a esto por el bien de la humanidad y sobre todo del nuestro