Saltar al contenido →

Usted no se da cuenta, señora

Ya imagino que usted no se da cuenta, señora, pero se lo voy a decir. Encandila. Es verla aparecer, y aunque sea para contar su día horroroso, enciende con su presencia las luces de todas las farolas de la calle. El otro día, sin ir más lejos, me dejó sin palabras cuando la vi llegar con su bolso marrón y su nuevo peinado. A pesar de que había mucha luz en aquel sitio donde quedamos, un par de bombillas explotaron cuando usted apareció. No nos dimos cuenta casi nadie, pero explotaron. Luego yo no puedo decir todo lo que arremolina a su paso porque me dice que exagero, y claro tengo que callarme aquello que me quema por dentro. Que curioso, señora, usted enciende todo lo que está a su alrededor, y yo tengo que quemarme porque no puedo gritarlo. Algo tendremos que hacer, señora.

Agradecería tu puntuación

Haz clic en las estrellas

Media de puntos 0 / 5. Votos: 0

No se han registrado aún votos.

Publicado en microrrelato Uncategorized

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *