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Incendios de nieve

Tengo un plan, señora. Un día bajo su ventana nos juntaremos unos cuantos amigos que he conocido. Un equilibrista ciego, dos fakires que realmente tragan fuego, un pianista que toca el saxofón, y tres chicas que vienen a aparentar. Hay también una docena de cantantes variados que no saben bailar, tres amantes de la luna que se apuntan porque será de noche. Vendrá ese ser que conocimos en la cabaña del monte y que sabía llamar a los animales con su lenguaje, quiere convocar a todos los perros de los vecinos. He convencido a trescientos bailarines que treparán para bailar en tu balcón, y al que tocaba la batería con El último de la fila. Y cantaremos todos esa canción que pinté en tu espalda con mis dedos mientras mirabas la playa. Espero que sus vecinos no se molesten porque pensamos dar mucho la lata. Hasta que se asome y nos diga que lo hacemos bien o nos tire comida para que nos callemos.

Yo lo tengo ya todo perdido, señora. Y a lo mejor después de eso no soy persona y me convierto en espuma. Pero no será en vano el intento, y estoy seguro que nunca nadie jamás podrá superar tanta locura junta. Y espero contar con su perdón, señora, si esto le llega a molestar. Pero he de intentarlo

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Publicado en microrrelato Uncategorized

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