Guardaba la entrada de cada película que había visto ese año

Guardaba la entrada de cada película que había visto ese año. Las pegaba en un cuaderno, y al lado una pequeña reseña de su opinión por si alguna vez la volvía a ver o alguien le preguntaba si merecía la pena ir a verla.

Una pena que no apuntase también quien se sentaba siempre una fila detrás para ver su nuca y su cabello, su reacción ante los sustos y el temblor de su cabeza cuando lloraba.

Y siempre al acabar la película yo lo apuntaba en mi libreta.

 

Era flor

Era una flor

inmaculada

blanca por las mañanas

rosa por las noches bella

todo el día.

 

Era una flor

apasionada

dulce por el alba

tierna por las noches

enamorada todo el día.

 

Era una mujer

maravillosa

flor por las mañanas

por las noches, humana

a mi lado todo el día.

 

Bajando por el lado sur del monte Buria se ve la cueva de la novia

Bajando por el lado sur del monte Buria se ve la cueva de la novia. Se cuenta que allí aún reside una novia despechada que fue plantada en el altar por un novio torcido. La historia dice que tras más de 3 años de noviazgo, una pareja decidió casarse por la iglesia. Convocaron la boda para a la primavera, compraron una casa, la arreglaron, la pintaron, se hicieron con un ajuar, pusieron sus nombres en el buzón de la calle. Y dos días antes de la boda la engalanaron y perfumaron con aromas africanos, para que cuando entrasen les pareciese más nueva.

La mañana de la boda, el novio se levantó torcido. Si se miraba al espejo se veía inclinado hacia el lado izquierdo y por mucho esfuerzo que hiciera, no podía colocarse derecho. Era como si un palo se le hubiese metido en la espalda y le impidiese moverse.

Y empezó a pensar que si tenía hijos, estos podrían salir como el, torcidos. Y que además en el parto podrían tener complicaciones. También pensó que en las fotos de la boda tendría que pedir a todos los invitados que se torciesen como el para las fotos, y así no salir solo el torcido. Y se empezó a imaginar todo tipo de situaciones en las que un hombre torcido no tendría futuro.

Y salió de la casa de sus padres para nunca volver. Pasó por delante de la casa de la novia, le iba a decir que no se casaba, pero al ver su sombra torcida en la calle le dió vergüenza y no la llamó.

Cuando ella llegó a la iglesia y él no apareció, se sintió tan despechada que salió sin mirar atrás, subió al monte y se refugió en una cueva. Nunca nadie la encontró. Los rumores decían que estaba en una cueva escondida. En realidad en la cueva vivía el novio que encontró en su camino de huida a unos juncos que, torcidos como él, parecía que le indicaban el camino a seguir. Y se metió en ella. Y allí vivía.

La novia había salido por otro camino y se encontró a Jeremías, el anciano que temblaba al hablar y se ofreció a ayudarle.

 

Hermosa la mañana que amaneció gris

Hermosa la mañana que amaneció gris. Paseamos por la playa, sin estorbos, hasta el agua estaba más tranquila y apenas hacían ruido las olas. Luego paramos en las rocas y nos sentamos a contemplar los barcos que salían del puerto.

En uno de los barcos las gaviotas revoloteaban como locas hasta que se perdió en el horizonte. No nos mirábamos, no hacía falta.

Te cogí de la mano y volvimos a nuestra cabaña. Terminamos de pintar la mañana, poniedo color en el cielo, y haciendo que las gaviotas se quedasen en la orilla, esperando el atardecer con la vuelta de los barcos.