Barca

Desearía construirle una barca de maderas nobles con dos proas, una para los amaneceres, la otra para invitarla a ver delfines mientras le cuento relatos de tierra firme. En la popa habrá un circo enano y a estribor tendría telas transparentes de los mejores mercados para observar pasar su silueta. En babor no lo he decidido. Lo dejaré a su criterio. Intuyo que cuando vea todas las playas que nos están esperando se volverá una experta en tirar el ancla en al menos tres tonalidades.

Naranjas

Han cerrado todas las fruterías del barrio, incluso la de la chica que despachaba de espaldas para que pudiésemos ver sus tatuajes con formas de satélites. Ahora no puedo comprarle las naranjas del diámetro perfecto con las que decoramos aquella tarde el pasillo. He plantado un naranjo en mi balcón, pero según sus cuentas, florecerá el segundo abril después de la fiesta de los bombones. 

Yo se que le gusta desayunar zumo recién hecho, pero se tendrá que conformar con que yo pueda irradiar por las mañanas y calentarle su café con las mismas manos que acaricio su espalda mientras sueña despacio

Eclipse

Tengo espejos en casa en los ya veo su cara, y baldosas que salto para no pisar su sombra. Hay una toalla sin iniciales pero con los bordes ensuavecidos por su piel. Estoy en fase de cuarto menguante pero veo su luna llena acercándose por el pasillo y deseo tener un eclipse con satélites haciéndonos el coro. Hay galaxias que nos están esperando para repoblarlas y aún no tenemos cohete con el que escapar. Yo pongo las tuercas, usted solo mande señales

Pizzas

He encargado unas pizzas familiares para dentro de unos meses, cuando nos hayamos devorado con las manos y los ojos y nuestra boca solo reconozca nuestros sabores. Como no le he preguntado sus ingredientes favoritos improvisarán con los que empiecen por nuestras iniciales que deberemos dejar grabadas en la arena. La playa aún no la he decidido me conformo con cualquiera que rompan las olas con el color de sus ojos.

Provocaciones

Quiero pensar que ya la conocía, pero que no había hecho caso a la suave brisa que genera. Quiero consolarme pensando en el bendito desorden que ha provocado y que aún está abierta la caja de Pandora.

Quiero creerme que si hoy ha llovido ha sido debido al contraste del día gris y de la intensidad de su mirada.

Quiero escribirle más cosas, y necesito más provocaciones.


Danzar

Confiese, señora, que ha roto corazones con su mirada. Que hasta la primavera le pide permiso para aparecer, que hay jardines que sólo usted puede contemplar. Confiese, hoy que andamos confinados, que usted es capaz de ver a través de las paredes y verme escribiendo esto mientras miro sus fotografías. Confiese que, si me dejo llevar, me enseñará lo dulce que es verla danzar.

Truenos

Señora, sus mensajes han conseguido que se hayan puesto en cuarentena hasta los bancos del parque para que no se sienten ni las palomas. Irrumpir así en la vida de los mortales puede estar penado con la pleitesía de por vida. Usted, que probablemente lo vea todo de color verde, no se da cuenta, pero ha abierto el grifo de los verbos que solo se conjugan en plural. Una caja de truenos, bendita, pero una caja de truenos

Vergel

Pienso que eres brisa que se convierte en huracán, pincelada breve que se transforma en cuadro barroco y nota musical que deriva en sinfonía. Creo que eres diminuta flor de jardín que al abrirse se muestra como el más bello vergel.

Añoro

Añoro las mañanas que no has despertado en mi almohada, los paseos que no hemos dado cogidos de la mano, las charlas que no hemos tenido sentados en la hierba, los lugares que no nos conocen todavía, las olas que no hemos roto con los pies, las puestas de sol que aún no han nacido.

Echo de menos tener más recuerdos.