Será

Será como verte de costado mientras duermes, como la silueta de tu cuerpo de madrugada. Como el vértice que te une a la luna. Será como las dos de la mañana y no tener sueño, como olvidarse de tu nombre para volver a aprenderlo. Será una noche, o será una tarde. Pero será.

Y todo dejará de ser para ser pasado imperfecto

Aduana

Ya sospechan de mí en el control de aduanas, todos los días paso versos de contrabando. Los reconocen por las rimas asonantes que no paran de moverse. He intentado el soborno mostrándoles una foto suya, pero piensan que la he sacado del semanario de las musas.

Tengo un presentimiento, solo me creerán si un día paso a su lado convirtiendo la presunción en resentimiento.

Pasado

No puedo olvidar lo que me gustará cuando me abraces. No consigo recordar cómo será el reencuentro. No logro imaginarme cómo ha sido el minuto después de cuando te quedes. Nunca pensé que podría escribirte desde el futuro sabiendo lo que no pasará.

Mareas

Debe ser que aún no conozco los rincones donde provocas mareas,

debe ser que aún no han construido el barco en el que zarparás.

Podría ser que estés en todos los amaneceres dando vueltas por el mundo,

o que tu destreza te permita decidir quién tiene derecho a admirarte,

pero lo cierto es que quiero creer que todo lo que pienso ya lo sabes

y me dejas ahogarme placenteramente en las orillas de tus ausencias

Y que, como yo, construyes castillos de recuerdos venideros.

Anonimato

Yo voy a ir cerrando este año, pero usted manténgase alerta porque copa casi todas las categorías en el congreso de musas. Desde la del silencio hasta la de los apellidos con tilde. La entrega será a medianoche, se brinda con el pensamiento, y así el anonimato permanece.

Rutas

Y cuando mis manos se enreden en tu pelo, no habrá marcha atrás. Habré aprendido el roce de tu piel, el suave balanceo de tu cuerpo al temblar, y tus rincones los colocaré en el mapa mental que construiré para no perderme. Haré rutas que me lleven del frío al calor y plantaré banderas con los colores de tu sonrisa. Luego, ya en calma seduciré a tus caderas para que dancen al ritmo del té de la mañana. Y si no amanece, tendré excusas para recorrerte otra vez.

Sé que duerme porque yo la invento cada noche, y será de noche cuando me olvide de nombrarla porque la tendré cerca. Sé que es una nota porque la compongo. Sé que es más que una sílaba porque le escribo y me lee. Sé que a veces sueña porque yo también aprieto los puños. Sé que sonríe porque amanece.

Aguinaldo

A estas alturas, ya imaginará lo que aparece en mi aguinaldo. Lo he dejado sin abrir para aguantar la sorpresa aunque yo mismo lo preparé. Junto a mi libro y sus encuentros, hay dos botellas sin abrir. Una es por si no viene, la otra por si acabo la primera. Creo que puse también alguna de sus fotos, y enlaté las risas de madrugada. Y hay una sorpresa porque la puse mientras soñaba.

Nochevieja

Prepararía una cena de Nochevieja. No se si eres de gambón al tango feroz, o de ensaladilla con paseo con las manos entrelazadas. Pero me gustaría improvisar. Tendría la nevera con productos rojos que calentar. Hasta las uvas saben mejor si se toman de labios ajenos. Y no serían doce campanadas porque ya nos habríamos perdido en los cuartos. Ahora tengo que encontrar el año.